Pronto, diecisiete días no más, será 21 de setiembre, empezará la primavera, estación que, conjuntamente con el otoño, adoro.
La tremenda sequía que castiga a nuestra provincia, en especial este norte nuestro, que por tanta tala indiscriminada de árboles, para sembrar la famosa soja, y la desaprensión de algunos, que tiran colillas de cigarrillos por las ventanillas de sus autos, sin percatarse de la sequedad de los pastizales, se han producido tremendos incendios, de nuestras bellezas naturales, forestaciones autóctonas, y muerte de animales, que, algunos por su tamaño, no han podido ser lo suficientemente ligeros, para salvarse a tiempo de las llamas, hacen que en especial, esta sea una poco verde y florida primavera.
Mejor aún diría, que se ha convertido en una muy polvorienta estación, cuyo cielo, solo es blancuzco, por los humos que corren por él, llevados por los vientos rotativos, que azotan esta temporada.
Aún así, a pesar de no poder regar los jardines, ya que los ríos que llevan agua al dique y en general todos los ríos y arroyos se encuentran secos, las plantas ornamentales, los frutales, los árboles en general, brotan y florecen, con la fuerza que solo la naturaleza puede imponer en ellas.
Así se veía el sol, ayer temprano en la mañana, por el efecto del humo de los incendios demasiado cercanos.

Y así se ven algunas plantas, que con fuerza, florecen a pesar de todo.



La tremenda sequía que castiga a nuestra provincia, en especial este norte nuestro, que por tanta tala indiscriminada de árboles, para sembrar la famosa soja, y la desaprensión de algunos, que tiran colillas de cigarrillos por las ventanillas de sus autos, sin percatarse de la sequedad de los pastizales, se han producido tremendos incendios, de nuestras bellezas naturales, forestaciones autóctonas, y muerte de animales, que, algunos por su tamaño, no han podido ser lo suficientemente ligeros, para salvarse a tiempo de las llamas, hacen que en especial, esta sea una poco verde y florida primavera.
| Cause de el arroyo Saldan, completamente seco. |
Mejor aún diría, que se ha convertido en una muy polvorienta estación, cuyo cielo, solo es blancuzco, por los humos que corren por él, llevados por los vientos rotativos, que azotan esta temporada.
Aún así, a pesar de no poder regar los jardines, ya que los ríos que llevan agua al dique y en general todos los ríos y arroyos se encuentran secos, las plantas ornamentales, los frutales, los árboles en general, brotan y florecen, con la fuerza que solo la naturaleza puede imponer en ellas.
Así se veía el sol, ayer temprano en la mañana, por el efecto del humo de los incendios demasiado cercanos.







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